Cerrando un ciclo

Por Tita Llorens

Foto cedida por Tita Llorens

Creo que es más difícil hacer la crónica de este año que la del año pasado, no me preguntéis porqué …pero estoy feliz y todo me parece bonito y fácil, el año pasado estaba triste y cansada, analizaba todo lo ocurrido, nadé y nadé y por muchas horas que hice en el agua no llegué.

Esta travesía es dura por su grandeza, no dura por las horas que hay que estar en el agua si no por los preparativos previos, el desgaste, los problemas que surgen los días antes mientras la preparas…..Todo hace que más de una vez pienses en tirar la toalla, pero hay demasiado trabajo y demasiadas ilusiones para dejarlo ahí.

El día antes y como “suele ser costumbre” el médico que tenía que acompañarnos me dice que le es imposible venir, que busque a otro. Pero gracias a un compañero de tertulia de radio que es gerente de una clínica, solucioné el problema. A las 16h ya tenía medico.

Una productora de televisión que tenía que acompañarnos y grabar la travesía, lo mismo. El día antes me dice que no viene porque el barco no estaba adecuado a sus necesidades…. Me digo que todo esto es un mal menor, lo importante es el médico y ya está solucionado…. eso quiere decir que tenemos dos plazas vacías. Llamo a David Montserrat, que en el caso de tener alguna baja había quedado con él que lo llamaría, y le digo: “David, si te apetece ya sabes, nos vemos en Denia”. Y así fue como al día siguiente ya se había metido de lleno en una gran aventura.

Salimos el miércoles tempranito dirección valencia con el primer vuelo. Fuimos Toni, Sofía, Sisco y yo .Ellos son un gran pilar en mis travesías, los que siempre están ahí, con ellos me iría al fin del mundo. En Valencia nos esperaba Xisco, que ya estuvo de patrón en dos intentos de unir Ibiza con Mallorca y desde entonces está ayudando siempre en todo lo que puede. Él forma parte de esta familia que hemos creado. Cuando llegamos Rafa Aledo ya me tiene los dos kayaks preparados,  traídos desde Santa Pola. Todo un acierto y un gasto menos. Gracias Rafa y Xema.

Pasamos un día tranquilo, pero no sin tener un pequeño susto. El barco que nos había acompañado los otros años estaba en Ibiza con una avería, nos habían cambiado el barco, pero pese al “problemón” que esto podía ser, casi ni nos enteramos. La agencia donde lo habíamos contratado se encargó de todo, ellos saben lo que esto significa para mi, así que lo solucionaron de la mejor manera posible, un barco más grande y más cómodo… y lo que son las cosas, este barco sí estaba preparado para todo. Se podían cargar las baterías de las cámaras, con este barco sí se hubiese podido hacer un buen documental.

Al medio día recogimos a Joaquín que venia desde Mallorca en barco, comimos los seis juntos una paella en un sitio con vistas al canal y después de la comida nos dimos un bañito bien tranquilito, visitando una cueva preciosa, muy cerca del cabo Sant Antoni de donde saldría al día siguiente.

Más tarde llegó el resto del equipo. Rafa y David son este año los dos “novatos”… Rafa es el kayakista de Jorge Crivillés, y este año al tener la baja de Joan pensé en él. Rafa sabe de travesías y me iba a dar tranquilidad, coincidimos en varias ocasiones y sabia al 100% que era un gran fichaje. David como os he dicho se vino casi sin poder pensarlo pero yo igual sabia que sería bueno para el equipo… son cosas que las palpas,  sabes a quien quieres a tu lado en esos momentos y los dos me inspiraban confianza.

Por sorpresa con ellos dos aparece Jorge Crivillés. Fue una alegría verlo y estar con él aunque fuera un ratito. Pero la verdadera sorpresa del día fue que Xisco ocuparía la otra plaza vacía. Se venía conmigo, y no me lo podía creer…

Faltaban dos más por llegar y llegaron sobre las 23h, un poco más tarde de lo esperado pero ya estaban con nosotros mi hermana “Eri” y el médico, el Dr. Reydel. Fueron a buscarlos Iskander y Eider, que pasan las vacaciones por la zona….. qué bonito es tener amigos que en los momentos que los necesitas están ahí para echarte una mano. Ellos son amigos de mar, de travesías, que los conoces un buen día y ahí están para siempre. Gracias Iskander y Eider.

Finalmente, ahí estábamos todos juntos. Veríamos a Juan y a Uiso, los dos patrones, por la mañana en el embarcadero. Habíamos quedado a las 6h. Me acosté sobre las 24h…en estas ocasiones intentas siempre ir antes a la cama pero es muy complicado… hasta que no estamos todos no quiero acostarme.

Obviamente no dormí nada, pero a diferencia del año anterior sí descansé. Me levanté a las 5.30h. Desayuné lo que pude, o mejor dicho, lo que el estomago me dejó, y nos fuimos.

Empieza la aventura.

El cabo Sant Antoni está a 5’ del club náutico donde dormíamos, así que en nada estábamos allí. Llega la hora de ponerse las cremitas, Sofía y Eri son las encargadas de ponerme la lanolina, vaselina y la crema anti medusas. Todo junto, no dejan ni un milímetro de mi piel sin untar.

Sin nervios y tranquilamente me tiro al agua. Ha llegado la hora, ahora sí, sé que cuando me tiro es porque todo lo que está en nuestras manos está controlado. Voy hacia las rocas observando el precioso fondo marino lleno de vida, me digo a mi misma “observa bien que vas a estar mucho tiempo viendo solo el GRAN AZUL”. Toco las rocas y al grito de ¡VAMOS TITA! empiezo a bracear. Con un mar grandioso y tranquilo empieza la gran aventura. Conmigo esta Siscu, mi escudero, mi otro yo. En el barco mis grandes compañeros de batalla. Mientras yo voy braceando ellos van arreglando sus cosas, poniendo orden en el barco, colocando las pancartas de los pocos pero buenos colaboradores que tenemos, Lovexswim que unos días antes me había sorprendido con un precioso bañador personalizado, Grupotel que cada año está ahí, el Club Náutico de Jávea, que este año nos había abierto las puertas para poder descansar, Area náutica que son los que me ayudan con la logística del barco, a Andrea de Wyndham Destinations que a última hora me dio la sorpresa de hacer una buena aportación.

Como siempre intentamos dar un mensaje de algo que nos parece importante. Este año vino con nosotros “Per la mar viva”, una asociación dirigida por Carlos Salord y un montón de gente anónima que se encarga de limpiar el mar de plásticos. Están haciendo una gran labor de la que todos salimos ganando. Nosotros lo que queremos es concienciar llevando su pancarta de que hay que cuidar el océano, somos parte de él y él es parte nuestra.

Pues todos ellos están ahí. Están los que quiero que estén y los que quieren estar.

Nadé unas 6 u 8 horas con un mar increíble, ni me lo podía creer. En un cambio de turno se mete Rafa en el kayak y le digo “Rafa, no me puedo creer que esté así de bien”. Su respuesta fue “Créetelo Tita”…..

Foto cedida por Tita Llorens

El primer avituallamiento, como siempre cada hora y media, los otros dos cada hora y luego ya cada 45’ hasta que llegamos a parar cada 30’.

Los que se meten en el agua conmigo se meten a la hora y media y están una hora. La primera es Sofía, mi alma gemela en el mar. Luego me dejan sola una horita y se mete Joaquín, otra hora sola y se mete David, y así van pasando las horas. Luego Toni, Eri… hasta Uiso se metió esta vez, estaba loco por nadar conmigo y yo de que el nadara.

Al revés que el año pasado, pasamos el talud al principio… no sé si pasamos por encima o lo pasamos más de lado. Lo que si sé es que lo noté, noté el cambio de temperatura. Estaba ahí, el agua era más fría y lo noté mucho. Y cuando el agua ya estaba más caliente les digo a los compañeros “Ya hemos pasado el talud”……

Sobre las 17h, tal y como estaba previsto, el tiempo hizo un cambio. Lo tenía claro y la verdad es que pensé que me daba igual. Las primeras horas habían sido un regalo de la naturaleza y hay que ser agradecidos, así que tocaba apechugar. Unas horas de mala mar y sobre las 23h calmará, tranquila que calmará me decía… Y no calmó a las 23h, pero sí calmó un poco más tarde. A pesar de todo se podía nadar bien, y sí que recuerdo a Rafa achicando agua del kayak. No le dije nada pero pensé “Pobre Rafa, cogerá frío”…

Seguimos braceando con el mar movidito, y seguimos con los avituallamientos, con los relevos de mis compañeros y la temida noche se va acercando. Digo temida por las malas experiencias que hemos tenido con nuestras “amiguitas, las medusas”… Pero el Sol se va poniendo y nos deja una imagen de ensueño, esta vez a mis espaldas.

“Ellas” empiezan a aparecer. En un acercamiento al barco les digo “Ya están aquí”, y ellos me contestan que esté tranquila, que no las busque, que siga nadando. Yo no lo sabía, pero ellos desde el barco habían visto más y les habían entrado un momento de pánico. Las medusas pueden hacer que mi travesía se quede ahí, como ha pasado en otras ocasiones. Es conocido que en el Mediterráneo hay bancos de medusas, y no se sabe ni cómo ni porqueé, pero aparecen por la noche, suben a comer plancton y se quedan toda la noche ahí. Como me dijo Joaquín Tintore, director del SOCIB, “con el tema de las corrientes te podemos ayudar con el tema de las medusas no, aun no sabemos qué hacen ahí y porque hay tantas y si las encontraras o no”.

Por la noche me acompañan dos kayaks, Siscu y Toni. El año pasado lo hicimos así y nos fue bien, me puse un poco nerviosa porque ya era noche oscura y no llevaba las luces químicas puestas. Luego me dijeron que ellos lo habían pasado mal con las olas a la hora de hacer hacer el relevo del kayak y tirar el otro al mar. Yo no soy consciente de lo que pasan ellos y hay veces que no entiendo el porqué de las cosas, pero ellos siempre están pendientes de mi y de mi bienestar.

Las medusas como por arte de magia desaparecen…quizás por la luna, quien sabe…. Nos dan una oportunidad para que la travesía siga adelante, y la noche va pasando sin contratiempos. David se tira al agua y sale mareado… hay una ola muy mala que de verdad marea, yo pido una biodramina e intento cerrar los ojos para no marearme y eso hace que sin querer me dé contra el kayak, o con Sofía o Joaquín. Ellos seguían con sus relevos.

Ya llevaba unas 20h en el agua. La sal y lo irritada que tenia la lengua ya no me dejaba comer solido… solo podía beber liquido y algo de batido. Este año con Sofía habíamos hablado de lo importante que era que me limpiaran los ojos e intentara enjuagarme la boca con agua dulce. Así lo hicimos, y nada que ver con el año pasado.

Me había hecho a la idea que amanecería pronto y no veía el momento de ver la luz. Tardó más de lo esperado pero al fin salió el Sol. No se veía la silueta de Ibiza y esto me preocupó. Llevaba ya 24h nadando y no se veía nada, se veía un horizonte nublado, gris, naranja, igual que el del año pasado, y yo seguía nadando, intentando avanzar y no bajar el ritmo.

Unas cuantas horas más tarde empezó otra vez el oleaje, cada vez más fuerte.  Empezamos a divisar la costa y como no es Vedrà, pregunto a los patrones si es posible ir a cala Tarida y me dicen que sí. Ponemos rumbo hacia allí, pero algo no va bien del todo. Pregunto cuánto me queda y me dicen que aún me quedan unos 18km… las cuentas no me salen. ¿Habré hecho km de más? Empiezo a sumar y me salen unos 10km de más. No pasa nada, me digo, ahora ya estamos y no importan los km que se hagan de más, pero sí me importaban las horas. Quería hacer un buen tiempo, había contado unas 30 horas y ya tenía claro que serían más. Les digo que no me dejen bajar el ritmo. Y lo más feo estaba por aún llegar…Como ya había calculado, la “calicha” que había sobre Ibiza nos jugaría una mala pasada, el viento aumentaba por momentos y las olas en contra cada vez eran más grandes…Es Vedrá cada vez era más grande pero parecía imposible llegar a él, y desde el barco me dicen que cala Tarida imposible, no podemos llegar….. Mi respuesta fue clara: “Me da igual. Quiero tocar donde sea”. Se tira Toni al agua y con Rafa deciden que jugaremos con las olas e intentaremos cogerlas de frente para después gradualmente intentar que nos ayuden. Dicho así parece fácil, pero cuando ya llevas 30 horas en el agua no lo es.

De repente veo una zodiac que se acerca y me saluda, “que bueno vienen a verme. Los saludo sin saber quiénes eran, pero en seguida me doy cuenta de que son Bea con su hermana, y Juanjo con Marc, su hijo pequeño…¡¡¡Que alegría más grande!!!

Luego pasamos un momento de crisis, ellos en el barco y yo en el agua. No veía hacia donde ir. Unos me decían recto y los otros hacia la derecha. Y en ese momento Siscu ya estaba en el kayak. Estábamos los dos solos sin saber hacia dónde ir, desde el barco siempre gritando, animando y en algún momento enfadados… Ahí estaba mi hermana que ya estaba pensando en hacer alguna promesa si lo conseguía… Pero aun sabiendo que este año sí lo conseguiríamos…nos entraron dudas.

Rafa me dice que siga a Juanjo, que él sabe dónde vamos. Desde el agua empiezo a ver personitas, empiezo a oír gritos de ánimo, me faltan pocos metros, llego llorando, llego emocionada, me pasan mil cosas por la cabeza en pocos minutos. He llegado, después de tres años, al fin puedo tocar tierra firme, “Sa Figuera borda”, un embarcadero, medio escondido, que hoy por hoy creo que es de los sitios más maravillosos que existen. Me cuesta levantarme, resbala, me levanto, lloro desconsoladamente y veo caras conocidas, mi “familia” de Ibiza, esta que ha estado ahí en los otros intentos. Y como no podía ser de otra manera, este año vuelven a estar ahí, han venido a recibirme y yo les he podido regalar ese gran momento que tanto querían, porque sé que lo querían. Así van llegando todos, mi gran apoyo, nos fundimos en un abrazo, lloramos de alegría, estamos felices porque entre todos hemos llegado……HEMOS CERRADO UN CICLO. Gracias por hacerlo posible.

 

Tita Llorens.

Foto cedida por Tita Llorens

 

 

 

 

 

1 comentario en Cerrando un ciclo

  1. Tita, muchas felicidades y muchas felicitaciones! Emociona tu relato. Más aún siendo nadador, ya que lo pude sentir en la piel. Me alegro que hayas cerrado el ciclo. Te felicito nuevamente. Desde Argentina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*