Escalar un gran canal

Tita Llorens, nadadora de aguas abiertas

Foto: Siscu Pons

Intentaré explicar un poco lo que ha sido mi intento de unir Ibiza con Jávea, las islas con la península. Muchos me preguntan porqué desde las islas hasta la península si las veces que se ha hecho o se ha intentado siempre se ha hecho al revés…La verdad es que es más sencillo de lo que parece, es puro sentimentalismo. ¿Dónde quiere ir alguien que es de las islas? Pues a la península. Hasta el momento he unido todas las islas y lo más justo era llegar a la península.

El sábado 29 de julio salimos de Menorca dirección a Ibiza en vuelo directo, que ya es difícil! Llegamos tempranito, a las 9.30h ya estábamos ahí, Mireya, Siscu, Martí y yo, y esperamos a que llegara Joaquín. Nos fuimos dirección a cala Tarida, muy cerquita de lo que tenía que ser la salida cala Corral. Una vez allí dejamos todo en el hotel, y con Martí y Joaquín fuimos a comprobar lo que sería la salida. Nadamos unos 30 minutos, notamos la temperatura del agua muy alta y vimos un par de medusas… y como no podía ser de otra manera una me picó.

A la tarde llegaba el resto del equipo, Toni, Sofía, Eri y Joan, y por la noche Juan y Luis, los dos patrones, que venían de de Denia.

Ese día estaba nerviosa, o triste, no sé muy bien qué era, aún no había decidido la hora de salida y eso me provocaba angustia. Esa misma tarde hablé con Xisco, unos de los patrones que me había acompañado en otras travesías, y al hablar con el rompí a llorar desconsoladamente, me daba miedo que los partes de tiempo no fueran acertados y me pasara como el año pasado, me daba miedo todo. Xisco me dijo “cuando venga el resto del equipo estarás más tranquila, decide la hora de salir y no pienses más en ello”.

Así lo hice. Decidimos salir a las 9.30h tranquilamente e intenté relajarme. Tenía toda la noche para dormir y mira tú por dónde no pegué ojo. Pensaba en Jaume, que al final me dijo que no podía venir, me quedé sin enfermero y todo eran pensamientos negativos… ¿Y si me pasa algo? ¿Y si no me encuentro bien? ¿Y si…? Creo que no conseguí dormir una hora seguida… Y teniendo en cuenta que a diferencia de otros años este tenía toda la noche para descansar, creo que fue la peor noche antes de una travesía.

Suena el despertador y nos levantamos mejor de lo que pensaba, tranquila. Mis compañeros ya tenían todo preparado en el barco, vamos a desayunar todos juntos y hablamos de lo diferente que resultaba esta salida. Buen desayuno, relax, todo un lujo.

Llega la hora. A las 8.40h más o menos vamos hasta cala corral para prepararme. Amigos ibicencos vienen a despedirme, Juan Antonio, Juanjo Serra con Eva su mujer, Ana con su cámara de fotos y gente que venía a verme. Aún no había visto a Juan, el patrón, y a Luis que no tenía el gusto de conocer.

Sofía me pone la capa necesaria de lanolina, vaselina y crema de Safe Sea, y sobre las 9.15h dimos la salida. Todo transcurre con normalidad, es una travesía muy larga, mi cuerpo, mi mente lo sabe y nado relajadamente, más de lo que me gustaría. Cuando sé que es una travesía de más de 12h me cuesta mucho nadar a un ritmo alto… es como si tuviera un chip que adapta la velocidad para no desgastarme.

Hacía poco más de un mes que había nadado la Swim Marathon Roses-Port Bou en 11h54′ donde salí súper bien, a un ritmo de 4km/h. Pero en estas tan largas, salvo el primer intento de Ibiza Mallorca 84km, me ha sido imposible. Será verdad eso de que cuerpo y mente son sabios…

A las 15h me entra mucho sueño. Alarma, algo malo pasa. Siscu se había subido al barco y Joan estaba de kayakista. Le digo “Joan, no puedo nadar, los brazos me pesan y me duermo” y él me dice “Tita es la hora de la siesta, es normal que estés así. ¿Quieres un poco de café? Piensa que a las cuatro vas a la oficina y ya más tarde te toca entreno otra vez, y tu siempre dices que el segundo entreno es mejor que el primero”.

Siscu, que se había subido al barco para descansar, se metió un ratito para animarme, y ahí estaban pegando gritos los dos!!! Desde el barco decidieron darme un poco de glucosa, y con la ayuda de Joan, Siscu, la glucosa y el café remonté, que ya es difícil, y seguimos….¡Eso sí, las paradas a partir de ahora serían cada 30’ para comer bien!

De repente, y como por arte de magia, aparecen dos mantas rayas, una con ganas de jugar y la otra como si me quisiera marcar el camino.  No sentí miedo, sentí compañía, incluso parecía que me volvían a dar sueño con sus bellos movimientos. Estuvieron unas tres horas por ahí hasta que llegó el viento y un poco más de oleaje de lo que nos esperábamos… otra vez viento sur-oeste y esto traducido a mi travesía es viento lateral en contra….. Pero esta vez se iba a calmar, y calmó, poco a poco, pero calmó. Ya serian las dos de la madrugada cuando el mar quedó en tranquilidad absoluta, la noche la pasé tranquila, un par de picadas de medusa pero sin verlas, por la noche estaban Siscu y Toni en los kayaks. Ellos eran mis ángeles de la guarda y Sofía y Joaquim se tiraban a nadar a ratos.

Ya casi eran las 7 de la mañana cuando amaneció, tenía ganas de ver la luz y de que apareciera la costa de repente… pero no fue así. Avanzaba muy lentamente, las brazadas eran las correctas y a simple vista el ritmo era bueno pero nada más lejos de la realidad. Empezamos el día con olas grandes y molestas, pero en ese momento yo tenía claro que al acabar el día estaría en Portixol……. O eso creía yo.

A partir de ahí empezamos a retroceder. A las 9.15h, cuando llevábamos 24 horas pregunté cuanto me quedaba. La respuesta fue 36 km, un poco más de lo que me esperaba… “un canal de Menorca pensé, así que no serán 30 horas si no que serán un poco más, pero LLEGARÉ.

Tuve olas hasta las tres de la tarde. Ya llevaba 30 horas y ahí volví a preguntar. La respuesta fue 26km. En ese momento mi cabeza empieza a hacer números… les digo que se paren un momento para hablar. ¿Cómo puede ser que haya avanzado 10km en 6 horas? ¡¡No es posible!! A partir de ahí todo era sacar cuentas, y no me cuadraba nada.

Al acercarme al barco me quito las gafas y ellos se asustan al verme la cara hinchada, y del ojo derecho me salía mucha porquería… Les dije que tenía la lengua muy hinchada y que me costaba comer solido. Al verme se asustaron y hablaron con Jaume, y decidieron pincharme cortisona. Al poco rato ya me había bajado la hinchazón de la cara y lengua, aunque seguía sin poder comer solido.

Seguían pasando las horas y las molestas olas no cesaban y cada vez íbamos más despacio, yo no entendía nada. De repente oigo algo que yo no había previsto para mi travesía “TALUD”. “Estamos sobre un talud que nos impide avanzar. Lo podemos pasar o no, pero ahí está”.

Las últimas horas avanzaba a 1000m la hora… después a 500m y cada vez menos… De tantas paradas y comprobaciones cogí frío, la temperatura del agua era un poco más fría y mi cuerpo ya estaba destemplado, las lumbares me pesaban y la sensación era que no podía tirar de piernas y mis brazos ya iban donde la corriente los llevaba. A las 21.30h de la noche, más o menos, decidimos probar cuanto avanzábamos en 45’ y el resultado fue 300m.

Desde la mañana habíamos quedado que pararía cada 45’ para avituallar y así intentar avanzar un poco más, pero claro estaba que en cada parada hacia un retroceso.

A las 22.15h y después de 37 horas nadando decidimos que ahí se quedaba mi sueño, se quedaba en un talud que estaba a unos 17km de la costa de Xàvia, 17km que podían ser perfectamente 37km. Las horas que me hubiese costado llegar no las quiero ni calcular.

¿Qué me llevo de esta travesía? El hecho nadar más de 3 horas acompañada de un par de mantas enormes, que tengo un equipo y familia que vale millones, tanto los que vinieron como los que se quedaron en tierra, que en este canal hay más corrientes de lo que imaginaba, que no sé si es como subir al Everest pero debe ser muy parecido porque la sensación ha sido la misma. ESCALAR UN GRAN CANAL.

 

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