Invasión primaveral de medusas en la Costa Brava

Fuente: Diari de Girona

Las hay a patadas. El oleaje las acerca hasta la arena. Han venido masivamente a la Costa Brava atraídas por la temperatura del agua y por la elevada presencia de plancton, el elemento esencial de su dieta. Desde hace unos días se ha intensificado la presencia de medusas en la costa de Girona; es tiempo, dicen los expertos, del bloom (floración) primaveral de medusas, fenómeno cíclico que llena de cnidaris las aguas menos profundas y que se extiende a buena parte del mar Mediterráneo, apunta la investigadora de referencia en este campo del Instituto de Ciencias del Mar (ICM) –que depende del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)–, Verónica Fuentes.

La abundancia de estos invertebrados en playas y calas de la Costa Brava se alargará «con toda probabilidad» unas semanas, explica Fuentes. Cuando se hayan saciado de plancton optarán por volver a aguas más profundas y más frías. Las medusas de la especie Pelagia noctiluca, de un color rosado, son las más numerosas en esta «invasión» primaveral, seguidas de las Aequorea forksalea, transparentes y con franjas azuladas.

«Bien es verdad que el bloom de este año es mucho más intenso que el del año pasado», apunta la investigadora del Instituto de Ciencias del Mar, con sede en Barcelona. «Hemos recibido multitud de avisos por avistamientos a lo largo de los últimos días», añade, a la vez que señala que la presencia de medusas también es notable en la costa de Barcelona y de Tarragona, así como en las Islas Baleares y al litoral de Valencia. «Hay muchísimas», insiste, en esta línea, Fuentes. Ayer, la temperatura del agua del mar a la altura de Calonge era de 15 grados centígrados, según los datos del Servicio de Meteorología de Cataluña (Meteocat).

El verano, una incógnita
La presencia inusitada de medusas en la Costa Brava en esta época del año no constituye «ningún preludio» de lo que pueda pasar en la temporada de verano, matiza la investigadora del ICM. «No se puede prever con tanta antelación», precisa, puesto que «intervendrán múltiples factores», como por ejemplo las corrientes marinas, la intensidad y la dirección del viento y la temperatura del agua. En este contexto, el ICM dispone de modelos predictivos que son efectivos «a tres, cuatro o cinco días vista»; pero el comportamiento de estos invertebrados no se puede predecir por periodos de tiempos más largos.

Verónica Fuentes es una de las impulsoras del proyecto Med-Jellyrisk, que involucra cuatro países de la costa mediterránea y que tiene por objetivo elaborar una estimación de los «impactos socioeconómicos» de la proliferación de medusas, así como la puesta en marcha de «medidas de mitigación» en zonas costeras. Sin ir más lejos, a lo largo de los últimos meses Med-Jellyrisk ha probado nuevos prototipos de redes antimedusas en playas de la isla de Sicilia (Italia) y de la de Ibiza, concretamente en cala Vadella. Con la colocación de estas redes se quiere proteger los bañistas de las picaduras urticantes de la especie Pelagia noctiluca, la más abundante en aguas de la Costa Brava. A pesar de que todavía se tiene que evaluar con más detalle «la eficacia y el impacto ambiental» de estos dispositivos, «la reacción inicial ha sido positiva», explican los responsables de la iniciativa. Las redes se continuarán instaladas los meses de verano.

Proyecto transmediterráneo 
En el proyecto Med-Jellyrisk participan institutos y universidades de España, Italia, Malta y Tuníssia; entre otras herramientas, Med-Jellyrisk ha puesto en marcha el primer mapa colaborativo de riesgo de presencia de medusas, que incorpora los avistamientos que se hacen en las costas del mar Mediterráneo.

 

Este artículo es una traducción del original, extraído del Diari de Girona

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*