5 consejos para iniciarse en aguas abiertas con cabeza

Redacción

Lnatación en aguas abiertas está cada vez más de moda, más presente en el panorama deportivo. Es un hecho. Cada vez son más las personas que aprecian los múltiples beneficios, físicos y mentales, de nadar en contacto con la naturaleza. Gente que nunca ha practicado deporte y se anima, ex runners lesionados, triatletas que se acaban enamorando del mar… Los perfiles son muchos y muy variopintos. Esto también significa travesías cada vez más multitudinarias, y obviamente con más riesgos para los organizadores.

Muchos son los casos de nadadores recién iniciados que se lanzan a nadar travesías de más de 3km sin tener el suficiente entrenamiento o sin ser conscientes de que nadar en el mar no es lo mismo que nadar en la piscina. En más de una ocasión hemos visto a gente darse la vuelta después de 300 metros al encontrarse con un mar embravecido que no se esperaban, u otros que han tenido que ser rescatados a mitad de travesía al no tener la experiencia suficiente para enfrentarse a las corrientes y las olas.

Estos consejos van dirigidos a todos, pero especialmente a los que os iniciáis en este maravilloso mundo de la natación en aguas abiertas.

  1. Ponte un objetivo realista. Existen muchas travesías de 1.500 metros o menos que son perfectas para tener un primer contacto con el mar y medir tus capacidades.
  2. Trabaja la técnica de nado y la resistencia aeróbica a lo largo de la temporada. Es importante llegar preparado a tu objetivo. Planifica con tu entrenador el trabajo técnico y los entrenamientos aeróbicos, específicos para aguas abiertas, con meses de antelación.
  3. Combina el trabajo en piscina con las sesiones en mar. Empieza poco a poco, siempre acompañado. Busca sensaciones, prueba tu neopreno (si has decidido usarlo), y sobre todo, nada en una zona controlada.
  4. Aumenta la distancia de tus objetivos de forma progresiva. No saltes de 0 a 100. Que tus colegas ya estén nadando travesías de más 6km no quiere decir que tu también debas. Avanza poco a poco, ya llegarás.
  5. Trabajo en seco. Planifica un trabajo del desarrollo de la fuerza para poder alcanzar tu nivel óptimo y combínalo con un trabajo compensatorio para aliviar las articulaciones más afectadas (hombros, codos y zona lumbar de la espalda).

 

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