Medusas del Mediterráneo y del Atlántico

Por Raül Golo, biólogo marino (ICM-CSIC)

A muchas personas que no conocen el mar cuando les hablas sobre nadar en él durante horas o kilómetros se quedan perplejos, y lo primero que les viene a la cabeza es… ¿Y no te da miedo? El miedo nace del desconocimiento, y cuando uno nada en el mar aprende de él y pierde el miedo. Claro está que todos hemos tenido momentos en que lo hemos odiado. Temporales o la presencia de medusas nos han complicado mucho la travesía hasta el punto de tener que retirarnos a tierra firme. Pero como decía William Hazlitt, apenas se puede odiar algo que conocemos. Y como más conozcamos del mar más irracional nos parecerá el miedo. Hoy podemos tratar con un poco de conocimiento uno de los temores de los nadadores y nadadoras, las medusas.

Las medusas son animales que pertenecen al filo de los cnidarios (como los corales) y llevan en nuestros mares unos 500 millones de años. Su éxito se basa en la sencillez, son casi todo agua y depredadores voraces. Se dedican a pulsar (nombre que recibe la contracción de la umbrela) por los mares de todo el mundo comiendo desde pequeños organismos del zooplancton hasta grandes peces en algunas especies. Cuando nos encontramos una medusa en el mar y accidentalmente chocamos contra ella se disparan sus mecanismos de predación, la medusa no pretende dañarnos pero el simple contacto físico activa sus células especializadas para capturar animales del plancton. Estas células se llaman cnidocistos y producen unas pequeñas cápsulas llamadas nematocistos que se disparan inyectando toxinas en la presa, o de forma accidental en los nadadores.
medusasLas picadas pueden llegar a ser muy dolorosas y molestas dependiendo de la especie de medusa, de la sensibilidad de la persona y otros factores. El tema de cómo tratar una picada también es muy variable según estos factores por lo que le podemos dedicar un artículo completo a ello. Pero una de las cosas más importantes a la hora de cuidar la picada o de evitar el contacto con las medusas es conocerlas. Hay medusas con picadas más urticantes que otras y existen diferentes tratamientos para distintos casos.

Las siguientes medusas descritas son las más típicas del oeste Mediterráneo y de la parte del Atlántico de las costas españolas, y están ordenadas de menor peligrosidad a mayor.

Mnemiopsis leidyi

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Descripción: Empezamos bien, ya que este animal no es una medusa aunque se la incluye dentro de lo que en inglés se conoce como “jellyfish”, que hace referencia a los animales gelatinosos. Se trata de un Ctenóforo y no guarda ninguna relación, aunque tengan similitudes, con las medusas. Es translúcido y tiene unas bandas iridiscentes que parecen emitir luz en cascada formado los colores del arcoíris. Es fácil confundirlo con otro Ctenóforo llamado Leucothea sp. Puede llegar a medir cerca de 15cm.

Peligrosidad: Nula. Al no tratarse de un cnidario (medusa) no tiene las células características de este grupo. En su lugar posee unas células que atrapan en una masa pegajosa a sus presas, pequeños crustáceos y otros animales del plancton.

Hábitat: Se trata de una especie invasora en el Mediterráneo, proviene de las costas de América del Norte y fue transportado hasta el Mar Negro en los años 80. Se ha ido extendiendo poco a poco y en nuestras costas los podemos encontrar en grandes enjambres en el Delta del Ebro y las zonas aledañas.

Abundancia y ecología: Se agrupan en enjambres de muchos individuos, es sencillo ver miles en pocos metros en algunas zonas. Se reproducen durante todo el año pero tienen las máximas abundancias en verano y primavera.

Velella velella (Vela de mar o vela púrpura)

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Descripción: Aquí empezamos con las medusas, aunque esta también tiene sus particularidades. Las medusas grandes que estamos acostumbrados a ver son de la clase Escifozoos, en este caso estamos delante de un Hidrozoo. Es un organismo colonial que tiene especializaciones y siempre está en la parte superficial del agua y se mueve con una especie de vela que le permite desplazarse por la fuerza del viento. Puede llegar a medir casi 10cm.

Peligrosidad: Muy baja, normalmente sus células urticantes no afectan a la mayoría de las personas, pero siempre es conveniente ir con precaución.

Hábitat: Es una especie bastante cosmopolita.

Abundancia y ecología: Es normal encontrar grandes varamientos en las costas en primavera, cubren toda la playa de una tonalidad azul.

Aurelia spp. (Medusa luna)

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Descripción: Este es el primer caso de Escifozoo de este artículo, Aurelia. Hay muchas especies en el Mediterráneo y en el Atlántico, pero todas son morfológicamente muy parecidas. Pueden medir hasta 20cm de diámetro de umbrela. Tienen unos tentáculos finos alrededor de la umbrela y 4 brazos orales. Los estómagos se ven como una pequeña flor de 4 pétalos cuando están llenos de zooplancton. También es posible observar todos los canales radiales con los que distribuye los nutrientes.

Peligrosidad: Muy baja, normalmente sus células urticantes no afectan a la mayoría de las personas, pero siempre es conveniente ir con precaución.

Hábitat: Es una especie muy cosmopolita. La podemos encontrar en costa o mar abierto durante todo el año. En la costa catalana es frecuente encontrarla por la zona de Empuriabrava.

Abundancia y ecología: Puede aparecer en grandes enjambres o de forma más tímida. Tiene dos fases de vida (pólipo y medusa) y puede vivir más de un año apareciendo de esta manera durante todas las estaciones aunque es más abundante en primavera.

Cotylorhiza tuberculata (Huevo frito)

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Descripción: También es de la clase a la que pertenecen las denominadas medusas auténticas, los Escifozoos. Esta medusa puede crecer hasta un tamaño de unos 40cm, de tonos ocres en la parte superior se le distingue un “copete” más oscuro. Sus brazos orales están recubiertos de pequeños puntos lilas y blancos que le confieren un hipnotismo especial cuando se la ve danzando en el agua.

Peligrosidad: Baja, produce un moco viscoso que puede ser urticante sobretodo en contacto con mucosas, ojos u otras partes sensibles.

Hábitat: Especie autóctona del Mediterráneo que aparece, sobre todo durante el verano, aunque se la puede ver en otoño en muchos años. En general está bastante cerca de la superficie tanto en zonas costeras como mar abierto.

Abundancia y ecología: Es habitual encontrarla en grandes grupos dispuestos cerca de la superficie del mar. Su color marrón se lo confieren miles de algas que alberga como simbiontes, ofreciéndoles protección a cambio de alimento. Tienen ciclo anual, por lo que es normal que crezcan durante los meses más cálidos y perezcan al enfriarse el agua. Alternan fase medusa y pólipo, que es la estructura de resistencia para el invierno. También es muy habitual ver entre sus tentáculos crías de distintos peces que se refugian de predadores más grandes.

Rhizostoma pulmo

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Descripción: Medusa de aspecto muy denso y compacto de un color blanco muy intenso. Tiene un ribete lila que le perfila toda la umbrela y el final de sus tentáculos también tienen una tonalidad lila. Su tamaño puede llegar a ser considerable, alcanzando los 40-50cm de diámetro.

Peligrosidad: Media – alta. Al igual que sucede con Cotylorhiza segrega un moco viscoso que es el que usa para capturar a sus presas. Al estar estresada o durante movimientos bruscos puede llegar a producir una gran cantidad de esta substancia urticante y producirnos alguna reacción.

Hábitat: Esta especie es muy común en el Mediterráneo y también en el Atlántico. Puede aparecer tanto cerca de la costa como en mar abierto.

Abundancia y ecología: Es frecuente y se la puede encontrar en solitario o en grandes enjambres. También es posible encontrar algunos peces entre sus brazos orales o dentro de su umbrela protegiéndose de depredadores.

 Chrysaora hysoscella (Medusa compás)

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Descripción: Umbrela de color blanco de unos 30 cm con radios en forma de compás que la cubren toda. Tiene 4 brazos orales largos y tentáculos finos y largos al final de la umbrela con los que captura plancton y pequeños peces.

Peligrosidad: Alta. Su picadura es bastante urticante y dependiendo de la persona puede necesitar tratamiento.

Hábitat: Se encuentra tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico, pero es poco frecuente. Es más fácil encontrarla en mar abierto durante la primavera.

Abundancia y ecología: No suele aparecer en grandes enjambres, aunque no es imposible. Cuando son juveniles inmaduros es fácil confundirlos con Pelagia noctiluca.

Carybdea marsupialis (Avispa de mar)

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Descripción: Esta medusa en particular forma parte de la clase de las cubomedusas (distinta a los escifozoos y los hidrozoos). De la familia de la mundialmente conocida avispa de mar australiana es mucho más pequeña. Tiene una umbrela en forma de cubo y cuatro largos tentáculos. Es translúcida y muy difícil de ver.

Peligrosidad: Alta. A diferencia de su hermana Australiana la picadura de esta medusa, aunque dolorosa, no es letal. Muy parecida a la de Chrysaora y Pelagia hay que controlar el avance de la herida producida por la picada para que no se infecte.

Hábitat: Aunque parezca una especie muy rara es propia de nuestras costas. Se conocen poblaciones en playas en la Comunitat Valenciana y se ha observado también en el puerto de Barcelona. Debido a su difícil detección es posible que su distribución este subestimada. Se encuentran principalmente en zonas costeras y poco profundas.

Abundancia y ecología: Es abundante en ciertas zonas de la costa española, muy cercanas a tierra. Una de sus características más destacables es la presencia de ojos, con los que puede distinguir obstáculos para esquivarlos.

Pelagia noctiluca (Medusa luminiscente)

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Descripción: Otra integrante de la clase escifozoos. De color marrón cuando es juvenil se vuelve rosada al alcanzar la madurez y puede medir unos 20cm de diámetro. Tiene cuatro brazos orales y 8 tentáculos marginales que pueden alcanzar los 2 metros de longitud.

Peligrosidad: Alta. La picada de Pelagia es de las más comunes entre los nadadores, sus tentáculos finos son difíciles de distinguir en el agua.

Hábitat: La podemos encontrar tanto en el mar Mediterráneo como en el Atlántico durante todo el año, aunque es más frecuente en primavera y verano

Abundancia y ecología: al carecer de fase pólipo siempre se encuentra en la columna de agua por lo que la podemos encontrar durante todo el año. En veranos es muy común encontrar grandes enjambres de esta especie en las costas.

Physalia physalis (Carabela portuguesa)
carabela-portuguesa

Descripción: Otra vez nos encontramos delante de una “falsa” medusa. En este caso pertenece al grupo de los hidrozoos. Este organismo colonial flotante dispone de una cámara de gas que le permite permanecer a flote. De colores lilas muy intensos es fácil de ver por encima del agua o varada en playas. Sus tentáculos pueden llegar a medir 20 metros

Peligrosidad: Muy Alta. De las medusas que podemos encontrar que más peligro puede entrañar su picada, es muy recomendable acudir al servicio de socorrismo para recibir una buena atención primaria.

Hábitat: Es muy común en el Atlántico, aunque algunas veces es vista en el Mediterráneo al cruzar el estrecho de Gibraltar.

Abundancia y ecología: Es poco frecuente en el Mediterráneo y menos en grandes agregaciones. En el Atlántico es más común, incluso en forma de grandes enjambres que son arrastrados por el viento hasta costa. Sus tentáculos pueden pasar inadvertidos incluso después de haber detectado la parte flotante por su gran longitud.

Estas son las especies más comunes que nos podemos encontrar en las costas españolas, tanto del Mediterráneo como del Atlántico, aunque no las únicas. Hay una gran variedad de medusas en nuestros mares que no están en esta lista, e incluso muchas que aún no se conocen y no están en ninguna lista. Es muy importante guardar un respeto a estos animales por su peligrosidad, pero aparte deberíamos guardar otro tipo de respeto, ese respeto que toda persona debe tener en casa de otra. Porque en el mar nosotros somos sus invitados.

 

Autor
Raül Golo es estudiante de Doctorado en el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) perteneciente al grupo Medusa, dirigido por la investigadora Verónica Fuentes.

Fotografías
Andrea López Castillo, Eduardo Obis y Alejandro Olariaga

 

 

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