4 consejos prácticos para recuperarnos de una travesía

Por Xavi Palau, fisioterapeuta de Osteo9

Cuando nos planteamos el reto de nadar una travesía en aguas abiertas, sea de la distancia que sea, nos planificamos con todo detalle los meses previos: entrenamientos en la piscina y en el mar, alimentación y suplementación, sesiones complementarias, fisioterapeuta, etc. Y por supuesto preparamos con mucho mimo el día de la prueba, el material necesario, la cena previa y el desayuno, el ritmo al que iremos…hasta el más mínimo detalle está controlado.

Y llega el día D y nos tiramos al agua, y conseguimos el reto, y lo celebramos, y… ¿Ahora qué?

¡¡Ahora hay que recuperarse!!

Hemos hecho un gran esfuerzo físico (y psicológico), donde ha habido un enorme desgaste fisiológico y muscular que es necesario recuperar, ya sea para volver a entrenar con normalidad pensando en la próxima travesía, para ir mañana a trabajar con dignidad, o simplemente por una cuestión de salud.

Esto es lo recomendable:

  1. En las 2 primeras horas es importante reponer el organismo. Una buena opción son los productos recuperadores (barritas o polvos para mezclar en agua o leche), o en su defecto tomar alimentos que nos aporten hidratos de carbono y proteínas.
  2. Pasadas unas horas será interesante prestarle atención a los músculos. Unos buenos estiramientos, con calma, relajados, centrándonos en los que han trabajado más como el pectoral, el tríceps, el dorsal ancho y la musculatura cervical. Además podemos incluir la zona lumbar, los glúteos y las piernas. Para acabar, unas respiraciones profundas y lentas para relajar el diafragma.
  3. Al día siguiente, será aconsejable hacer un poco de actividad suave. Si vamos a la piscina tendrá que ser para darnos “un simple baño”, sin mirar el crono ni picarse con el compañero del carril de al lado. Soltar brazos, nadar espalda, alargar brazadas, y si al acabar podemos hacer un poco de sauna o de jacuzzi, perfecto.
  4. A los dos días, después de una travesía en aguas abiertas, será de gran ayuda una visita al fisioterapeuta para que nos descargue a nivel muscular, nos relaje las articulaciones, especialmente los hombros, pero también la columna dorsal y cervical, y nos deje preparados para seguir entrenando con normalidad y poder preparar con garantías el próximo reto.

 

El autor, Xavi Palau es nadador, fisioterapeuta y osteópata en www.osteo9.com

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