La seguridad en una travesía. ¿Cuáles son las necesidades?

Redacción

Todos afrontamos con ilusión, e incluso nervios, el momento en el que vamos a nadar una travesía. En lo único en lo que pensamos es en el mar, en dar brazadas, en lograr acabar, y si podemos, en mejorar nuestra marca. Pero además del recorrido y la distancia, la seguridad se ha convertido en uno de los aspectos en los que más nos fijamos los nadadores. Se trata de un elemento esencial en un entorno que sabemos puede cambiar en cualquier momento, un medio que no podemos controlar.

Cada vez existen más travesías, más recorridos y más organizadores, y por suerte cada vez hay más nadadores que se animan con las aguas abiertas. Y aunque está claro que cada uno debe ser consciente de sus propias limitaciones a la hora de nadar, de igual forma debemos ser nosotros mismos, los nadadores, los que exijamos que se cumplan unos mínimos de seguridad cuando nos lanzamos al agua. Pero, ¿sabemos en qué debe consistir el despliegue de seguridad en una travesía? ¿En qué debemos fijarnos?

Marc Caballé, director y fundador de Neda el Món, nos explica que para ellos es imprescindible y fundamental, que nunca ningún nadador se encuentre solo, o se desoriente y se pierda en medio del mar. Por eso, afirma Caballé, la organización de sus travesías centra gran parte de sus esfuerzos en la seguridad durante el recorrido, utilizando tres niveles diferentes que les permiten el máximo control de los nadadores, así como una atención próxima y una capacidad de reacción muy elevada. Un primer nivel compuesto por kayakistas y paddle surf; un segundo nivel con embarcaciones de control, preferentemente neumáticas, para facilitar la evacuación del nadador; y un último nivel compuesto por embarcaciones de los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil y Servicios Sanitarios.

Finalmente, a parte de todo el equipo humano de seguridad a tener en cuenta en el agua, el director de Neda el Món recuerda que toda organización debe contemplar los agentes externos que escapan a su control. Es decir, el clima. Cada prueba es un mundo, y la dependencia de las condiciones meteorológicas es enorme, aunque éste sea uno de los principales atractivos de este deporte. Por este motivo, asegura Caballé, el responsable de la travesía debe saber en todo momento cuáles son las condiciones del mar y tener siempre a punto un Plan B y un Plan C, además de tener la cabeza siempre fría para poder tomar las decisiones correctas, incluso si es para suspender el evento.

Así pues, como nadadores debemos estar informados y conocer en todo momento cuáles son las medidas de seguridad que nos ofrecen las travesías para que, una vez en el agua, nos centremos única y exclusivamente en lo que más nos gusta: nadar.

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