Saltar al mar con los deberes hechos

Por Tere Fullana, CEO de TfSwim

Sesión TfSwim en la Barceloneta

Cuando nos decidimos a combinar nuestros entrenamientos de piscina con sesiones en el mar para lograr estar mejor adaptados, podemos tener la idea equivocada de que esto nos hará mejorar nuestra natación.

Entrenar en el mar nos brinda la oportunidad de ir mejorando nuestra capacidad de nadar en todo tipo de situaciones: corrientes, olas, poca visibilidad, con o sin boyas, con más o menos gente alrededor que nos dificulte el nado… Pero no nadaremos mejor técnicamente, más bien lo contrario. Podremos mantener el nivel de capacidad aeróbica que hayamos desarrollado en la piscina, pero será difícil mejorarlo.

Nadar en el mar, que se puede hacer en cualquier momento de la temporada en nuestro clima mediterráneo, requiere de un trabajo progresivo que se tendría que ir combinando paralelamente con el entrenamiento en piscina.

Para esto os proponemos una lista con los 3 aspectos clave de la preparación para las aguas abiertas que, combinados con los entrenamientos en el mar, nos harán mejores nadadores:

  1. Trabajar la técnica de nado a lo largo de la temporada. Se puede organizar a modo de bloques de mejora y/o procurar planificar los entrenamientos de natación incluyendo un día a la semana solo trabajo de técnica, ya sea bajo supervisión o por cuenta propia. Pero es importante saber que el trabajo técnico tiene que estar desde el inicio de la temporada hasta la finalización de la misma. Ahora bien, el objetivo de este trabajo se modifica a lo largo del año. Al empezar se busca la detección y corrección de los errores más característicos, y a medida que avanza la temporada se trataría de fijar los aspectos corregidos para que en los bloques de entrenamiento más exigentes no se alteren de nuevo.
  1. Desarrollar de manera progresiva la resistencia aeróbica. A medida que la técnica mejora el nadador se siente más fluido en el agua y esto le permite nados más prolongados en el tiempo. En el tipo de entrenamiento hay que priorizar, para las aguas abiertas, aquellos de carácter extensivo, pero en los que hay que evitar los nados de una sola serie. No se trata de hacer 2000 o 3000 metros del tirón (que también se pueden incluir pero no son la única posibilidad). Se pueden hacer sesiones de estos volúmenes dividiendo la distancia en la fracción que se quiera, y lo único a tener en cuenta para que realmente haya adaptaciones en este nivel fisiológico es que los descansos sean cortos. A medida que este punto se va desarrollando interesa incorporar un nuevo estadio en el que dentro de la distancia nadada aparezcan ligeros cambios de ritmo, muy adecuado para después nadar en el mar e ir viendo la mejora de nuestros ritmos para conocer nuestro nivel.
  1. Trabajo en seco. La preparación física del nadador de aguas abiertas es fundamental. Aunque la natación no sea un deporte de impacto, el carácter cíclico provoca a la larga lesiones por fricción de las estructuras que rodean las articulaciones implicadas (tendones, ligamentos, incluso pequeñas protuberancias óseas que van rozando con estos). Esto hace que tengamos que vigilar la cantidad de metros nadados (aspecto de la carga aeróbica) y cómo los nadamos (aspecto técnico). Luego hay que planificar un trabajo del desarrollo de la fuerza para poder alcanzar nuestro nivel óptimo sin excedernos en volumen nadado, y un trabajo compensatorio para aliviar las articulaciones más afectadas (hombros, codos y zona lumbar de la espalda).

 

AUTORA:

Tere Fullana
CEO de Tfswim

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